CONSEJO:

Al ser un diario será más comprensible si se lee desde la primera entrada. Domingo 29 de noviembre 2009
Gracias por vuestra atención

miércoles, 27 de enero de 2010

Semana del 18 al 24 de enero 2010

Quitando el incidente del lunes dieciocho con Daniel, el resto de la semana no hay gran cosa que contar, excepto una llamada de Paco para decirme que este fin de semana estará en USA y que no regresará hasta mediados de la próxima. El viernes me volví a colocar en mi sitio, calle Augusto de Figueroa, pero no se si es por la cuesta de enero o qué pero me marche para casa igual que llegué. Regresé el sábado a eso de las dos de la noche, después de salir de la disco donde dejé a la panda de amigos bailoteando, sin novedad como el viernes pero cuando ya estaba pensando en marcharme paró un Seat Ibiza blanco con dos tipos en su interior. Lo de costumbre me aproximé a la ventanilla y tras intercambiar unas palabras pase a la parte trasera junto con el acompañante. El vehiculo se puso en marcha. Al principio solo hubo toqueteos hasta que salimos a una carretera principal, era la de A Coruña, entonces empezó el jaleo. La idea era que mientras uno conducía el otro se lo montaba detrás conmigo. El individuo en cuestión rondaría los cincuenta y algo, totalmente calvo, de complexión fuerte y con unos kilos de más. No estoy muy seguro de cómo era su cara ya que era poca la luz que entraba debido a que tenía los cristales traseros tintados. Se sacó el jersey y se desabrochó la camisa. El conductor colocó el retrovisor de forma que nos podía ver con un solo vistazo. -Tu vete quitándotelo todo.- dijo el piloto. Y así lo hice. El que estaba conmigo ya había hecho lo mismo y me atrajo hacia si con la mano sujetándosela para que se la chupara, después de un tiempo que consideró razonable, me pidió que me sentara en cuclillas sobre él. Durante el tiempo que duró la penetración de nuevo el piloto no paraba de jalearlo continuamente voceando: Vamos empuja con fuerza, hasta dentro, clávasela bien, etc. El conductor me pide que me coloque igual pero mirando hacía la parte delantera. Volviéndome a penetrar pero esta vez observado por el piloto a través del espejo. Cuando terminó tiró el condón por la ventanilla y empezamos a vestirnos. -Tu no, ahora le toca a él.- dijo mientras se subía los pantalones. Cuando estuvo vestido toco el hombro de su compañero y este paró en el arcén donde se intercambiaron. Repetimos la misma jugada solo que este era mucho más bocazas, todo lo que hacía lo acompañaba con una humillación, cométela toda, guarrillo, te voy a abrir en canal y otras lindezas de las que prefiero no acordarme. En algunas ocasiones me costaba mantener la erección. El conductor no dijo ni media palabra, pero no apartaba la vista de nosotros, me preocupaba tener un accidente. Por fin el cabrón termino y repitió lo del preservativo gritando: -Allá van mis niños.- reía, después me agarró del cuello y me beso en la boca con fuerza. -A estado bien, ¿Verdad?, anda ya te puedes vestir.- No dije nada solo asentí con la cabeza por no llevarle la contraria y no se si lo llegó a ver.

-¿Dónde te quieres bajar?- preguntó. Al principio no entendía la pregunta, y como no dije nada siguió hablando. -Nosotros vamos a Galicia, ¿Dónde te quieres bajar?- Tenían la intención de dejarme en algún lugar donde poder coger un transporte de regreso a Madrid. Yo seguía sin decir nada tratando de ver por el parabrisas donde nos encontrábamos. -Que pasa, ¿que te he dañado las cuerdas vocales con la polla?- Ambos rieron. -¿Dónde estamos ahora?- dije al final ante la imposibilidad de ver ninguna señal. -Vamos a pasar junto a Collado Villalba.- dijo el piloto. -Está bien, ahí me viene bien.- Haber que voy a decir. Tomaron el desvío y me dejaron a la entrada del pueblo con un billete de cien euros en la mano y el siguiente comentario: -Joder te lo pasas de miedo y encima te pagamos.- Luego me dio con la mano en la mejilla, no se si tratando de hacerse el simpático o por desprecio.

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