CONSEJO:

Al ser un diario será más comprensible si se lee desde la primera entrada. Domingo 29 de noviembre 2009
Gracias por vuestra atención

lunes, 14 de diciembre de 2009

Miercoles 9 de diciembre 2009















Lunes 7 de diciembre 2009



Son las tres y cuarto de la madrugada y estoy sentado en el inodoro, me he despertado, tengo una erosión en el prepucio que me escuece y estoy algo dolorido. Me he dado un poco de vetadine rebajado con un agua en una gasa que he cogido del armario, en el también había una caja de zapatos, son sus trofeos, está llena de calzoncillos y entre ellos el mío de la última visita. Me nos mal que son calzoncillos y no orejas o algo similar. Bueno supongo que todos tenemos manías. También hay una maleta pequeña de fin de semana en la parte baja del armario.



Al final no salimos a cenar. No sé si es que le dio pereza vestirse o se asusto. Lo que si se es que funciona un poco por impulsos, inseguridades creo.
Pedimos una pizza y por fin salí de la habitación. La otra puerta que hay en el recibidor da a un enorme salón con cocina americana incluida. Estaba llena de cajas de cartón cerradas incluyendo el embalaje del lector de Dvd. En la cocina hay un frigorífico de esos de dos puertas que hacen cubitos de hielo como en las pelis.
Después de cenar me vuelve a preguntar si me voy a quedar. Hace tiempo que ya estaba dándole vueltas al tema en mi cabeza. He aceptado pasar también el lunes. Al final llamaré a primera hora para decir que no me encuentro bien. Sé que solo me descontarán el día y Javi, el encargado, me debe bastantes favores.
Desde el baño escucho su profunda respiración, apago la luz y espero a que mis ojos se acostumbren de nuevo a la oscuridad. Vuelvo junto a él, se revuelve desnudo en la cama. Me siento atraído por él y eso me confunde.
Solo espero que mañana, bueno hoy, se lo tome con más calma.



Estamos en la cafetería justo debajo del apartamento, desayunamos chocolate con churros sentados en una mesa junto al escaparate.
Al final me he decidido y le preguntado a que se dedica.
-Bueno, digamos que mi trabajo es el de un alto ejecutivo.- piensa un momento y continúa. –Y tu, ¿a que te dedicas?, o solo trabajas de … bueno solo haces esto.- titubeó.
-No, esto solo es como un complemento al salario mensual. En realidad trabajo en una gran superficie.-
-¿Trabajas en Madrid?- le pregunto y se queda callado, intento tranquilizarle.
-No pasa nada, no soy ningún peligro ni voy a contarle nada a nadie.- sin darme cuenta le agarro la mano sobre la mesa. Instintivamente la retira y mira a su alrededor.
-Perdón, no era mi intención incomodarte.- le digo tras ver su reacción.
-Será mejor que nos vayamos.- se levanta rápidamente parece enfadado.
Le sigo por la acera, pero no estoy seguro si debo seguirle o marcharme. La verdad su reacción me parece desproporcionada.
Entramos en el portal y pasamos por un pasillo hasta los ascensores. Parece que se tranquiliza, se me queda mirando y me besa en el ascensor.
Cuando llegamos al apartamento ya estamos medio desnudos, empujamos la ropa con los pies del suelo del ascensor al recibidor y rápidamente vamos hasta el lecho.
Le noto un poco violento y no me disgusta, siempre que no se pase, en una ocasión ya me toco uno que me devolvió a casa con una paliza y sin cobrar.
Se tumba encima de mi sujetándome las muñecas con ambas manos. Su lengua dentro de mi boca sabe a chocolate. Coloca mis piernas sobre sus hombros y me penetra con fuerza empujado rítmicamente. Mientras lo hace pienso si este es el verdadero Paco o solo está cogiendo confianza.

Saca el pene y se masturba lanzando el semen sobre mi a impulsos como un surtidor. Tiene la cara congestionada se deja caer sobre mi restregándose. Yo solo puedo pensar asustado que no se había puesto preservativo.
Tras unos minutos se levanta y entra en la ducha.

Domingo 6 de diciembre 2009


Resulta que tiene nombre, me refiero al del BMW plateado. Francisco, joder acerté el otro día, por eso se quedó callado. Así que ahora le llamo Paco.
“En la puerta de la librería a las 17,00 h. se puntual.” Es el mensaje textual que aparece en mi móvil.
Está vez cuando llegó solo tocó el claxon, llamándome por mi nombre desde la ventanilla. Menos mal por que conducía un “Chrysler neon” color negro. (Coche de empresa, me enteré más tarde).
Vaya tela, esta de puente. Espero que no este pensando en pasárselo follando.
Pues si, eso es lo que quiere. Pero me estoy adelantando. Mejor lo pondré en plan relato como otras veces.


Lo gracioso es que estuve esperándole hasta las cinco y diez y cuando llegó junto a mi, estaba una pareja de municipales. El Chrysler pasó a mí lado tocando el claxon y unos metros más adelante escuché mi nombre. No me moví hasta que le vi asomar la cabeza por la ventanilla.
Subo al auto y miro por el retrovisor, no es que pase nada pero por si acaso. Los agentes siguen a lo suyo.
-Hola, que tal.- me dice al subir. – Es la segunda vez que paso la primera ni te has dado cuenta.-
-Si… bueno, no reconocí el coche.-
-Bueno son de la empresa.- el tío se arrasca la nariz. En la serie esa de miénteme seguro que significa algo. No se por que me acuerdo de eso ahora.
Hoy lleva unos vaqueros y un lacoste azul claro de mangas cortas y deportivas blancas, del respaldo del asiento cuelga una chaqueta de piel marrón claro, (parece de las buenas) el perfume es el mismo.
-Bueno tu dirás.- le dijo mientras me abrochó el cinturón.
-De momento vamos al mismo sitio del otro día. ¿Te parece?-
-Vale, pero ese “de momento” ¿que quiere decir?-
-Pues que lo iremos viendo más adelante, aunque tenía pensado estar juntos hasta el martes.- después añadió, creo que al ver la cara que puse, -si te parece bien claro.-
Y claro es que yo trabajo el lunes hasta las tres, pero como se lo digo.
-Pues eso, lo iremos viendo más tarde.- dije para salir del paso.
-La verdad es que me gustaría mucho que así fuera, no siempre tengo una escapada tan larga.- Nada más decir esto observé que apretaba los labios. Eso si que se lo que quiere decir. Que se le ha “escapado lo de la escapada”. Como dije este tío esta casado fijo.
-Ah, puedes llamarme Paco.-
-¡Ya¡.-mi respuesta fue acompañada de una sonrisa abierta.
-No de verdad, me llamo Francisco, es que el otro día acertaste a la primera y no supe que decir. ¿Que pasa que tengo cara de llamarme Francisco?- con un gesto me revuelve el pelo, dejando por un momento la mano en mi nuca antes de devolverla al volante. La tiene fría.
Suena mi móvil. Vaya hombre es Kike. Lo apago y lo guardo.
-¿No vas a contestar?-
-No solo es una llamada perdida de un amigo.- le miento.
-Si quieres llámale, no me importa, no estás secuestrado.- y ríe.
La verdad es que me cae bien este hombre.
-No, no es importante.-
Ya en el apartamento, o lo que yo creía que era un apartamento, me deja en la habitación y se mete en el baño cerrando la puerta.
Me vuelvo a asomar a la ventana y esta vez si que veo la sierra de Madrid en la lejanía, más cerca un par de edificios en construcción y de nuevo el centro comercial, todo lo de más campos de cultivo.
Me quito el abrigo y lo dejó en la silla, un detalle nuevo, hay un lector de CDS junto al colchón. Doy al play haber que suena. Amaral.



Oigo la puerta del baño y me vuelvo, sale totalmente desnudo y empalmado. Me intento quitar el jersey pero me lo impide.
-Hoy me toca a mí desnudarte.- me dice mientras el me lo quita.
Me abraza y frota su cuerpo contra mí. Me saca la camiseta y repite la misma operación. Siento su piel velluda sobre mi pecho. ¡Que bien huele¡.
Hace tiempo que el CD se termino, me sorprende el tamborileo de la lluvia en los cristales, el flexo solo ilumina uno de los rincones de la habitación. Me levanto hasta la ventana, una cortina de agua cubre toda la visión. Observo mi reflejo desnudo en el cristal. Delgado con el pelo revuelto, otro reflejo se une al mío, me abraza por la espalda y noto su miembro en mis glúteos. Me gusta el contraste del frío de la ventana con el calor de su cuerpo.
-¿Quieres que salgamos a cenemos algo?- me susurra al oído.
Me giró y contraste de temperaturas se invierte.
-Cuidado con eso que puedes empalar a alguien.- le digo al notar su pene en mi ombligo.
La carcajada le salió espontanea.

Sábado 5 de diciembre 09


Hoy tengo dos mensajes. El primero es de un habitual. Aunque resulte algo chocante es un compañero de trabajo de mi padre, de una cooperativa del taxi. Hace años que nos vemos, una vez cada dos meses más o menos, y de paso me informo un poco de cómo le va a mi padre.
No nos hablamos desde hace ya cuatro años. No es una persona muy tolerante que digamos.
El solía aparecer por casa algunos fines de semana para ver el fútbol. Una vez en concreto nos quedamos solos por que mi padre tenía que hacer un servicio y nos acabamos enrollado, aunque esto ya venia de lejos, siempre fue muy atento y agradable conmigo en sus visitas, entonces yo solo tenía diecisiete años y el treinta y dos. Y si, yo también me sentía atraído por él.
Digamos que fue mi estreno.
Con el tiempo se las ingenio para aparecer cuando sabía que mi padre no andaba cerca, más adelante empezamos a quedar fuera del entorno para evitar sorpresas.
No se si llamarle para suspenderlo me apetece más quedar con kike, así es como se llama el de la habitación mágica.
No se, aún tengo tiempo para decidir.
El otro mensaje es del tío de BMW. La verdad no esperaba que me llamara tan pronto es más no esperaba que me llamara. Bueno, pero este ultimo es para el domingo y con este no hay problema.
Ya os contaré.





Ya le he dejado tres mensajes y Kike no da señales de vida, no se si me esta evitando o realmente no puede contestarme. Esperaré un poco más y sino confirmaré la cita con Ricardo, (el del taxi).


¡Joder, este tío pasa de mí!


Mi relación con Ricardo siempre ha sido muy buena. Pase el tiempo que pase siempre lo retomamos en el mismo punto.
Dice que mi padre está algo cambiado, no lo creo, que se ha unido a la cooperativa un taxista abiertamente gay, que tiene mucha labia y que siempre le replica con argumentos contundentes y que en alguna ocasión le a tapado la boca.
Me parece que le queda mucho hueso que roer si quiere arañarlo un poquito. En fin.

Nosotros a lo nuestro. Como siempre ha sacado un juguetito de los suyos y nos hemos divertido un buen rato en la cama.
La cosa es que nunca ha sido un cliente, Si por cliente se entiende que pague algo en efectivo, por que algún regalo si que me hace.
¿Devolver el regalo y quedarme con el dinero sería una forma de pagar?, solo pregunto.

Le he dejado desnudo en la cama y me he puesto a ver la tele un rato, total no tengo ninguna prisa.
Kike no responde. Es curioso de quien nos colgamos.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Viernes 4 de diciembre 2009


Nuestro primer encuentro fue en el mes de julio en una cafetería en el barrio de chueca, pero hasta la fecha no habíamos coincidido, Nos presentó una amiga común y enseguida hubo una conexión entre nosotros. Poco después ella tuvo que marcharme y desgraciadamente yo con ella.
Hoy he vuelto a quedar con Teresa en “la Troje” y ella apareció de nuevo con él. Marchándose poco después dejándonos solos, creo que lo habían planeado entre ellos. Seguimos charlando hasta que la hora del café dio paso a las copas.

Parecía tan tímido. Me sorprendió lo bronceado que estaba, rayos uva fijo. No apartaba sus ojos claros, creo que eran verdes pero ahora no estoy seguro, el pelo rizado brillaba con destellos rojizos por el anuncio de neón situado tras la barra. Sus manos, sobre la mesa, descansaban con las palmas hacia abajo mostrando en la izquierda un anillo de plata muy grueso, de los que un buen amigo mío denominaría “trozo de tubería”.
Cuando se levantó para ir al baño pude comprobar su altura, calculando que me sacaría una cabeza.
-Debe medir un metro ochenta, ochenta y cinco.- pesé mientras seguía su culo embutido en unos pantalones vaqueros.
Ya de regreso se paró a decirle algo al camarero que al momento sirvió dos copas dejándolas sobre la barra. El hizo un gesto con la cabeza hacia donde yo me encontraba y comenzó a caminar esquivando al personal que se le cruzaba.
Al pasar a mi lado no pude evitar mirar el paquete. Pareció darse cuenta por que me sonrió haciendo un movimiento de pelvis a lo Elvis hacia mi.
-Llevas la bragueta abierta.- le dije a bocajarro para escapar del apuro.
Dejó las bebidas sobre la mesa, descaradamente se subió la cremallera marcando paquete.
-¿Algo más?- dijo al sentarse.
- De momento nada más.- dije mirando a mí alrededor sonriendo.
A partir del momento en que puso su mano sobre una de las mías todo fue mucho más rápido. Cuando me quise dar cuenta estaba tumbado desnudo junto a él en su cama, en medio del bosque.


Desperté en una cama con doncel, el único mueble del dormitorio, que se encontraba en un extremo de este. Un mural gigante con el paisaje de un bosque ocupaba las cuatro paredes del dormitorio dando la extraña sensación de que nos encontrábamos acostados en un claro al aire libre. El sonido del viento agitando las ramas provenía del ipod que colgaba del cabecero. La brisa era un ventilador de aspas de metacrilato colgado del alto techo abuhardillado, calculo que tendría cuatro metros y medio en un lado y tres por la parte donde se encontraba, creo que una ventana, a juzgar por las gruesas cortinas que la cubrían.
El suelo cubierto por hojas secas y la luz tenue terminaba de dar el toque mágico a la estancia.
Reconozco que se lo había currado.
Me incorporé y busque mi ropa, allí estaba… donde la habíamos dejado, esparcida por el suelo.
Unos brazos me rodearon el cuerpo tumbándome de nuevo, después volvió a besarme mientras, mis manos buscaban su pene erecto bajo las sabanas.
-Hagamos lo de nuevo.- me susurro al oído.
-De acuerdo, pero ahora te toca a ti.- respondí
De un pequeño bolsillo, en su lado de la funda de la almohada, saco otro preservativo y se lo puso hábilmente.
-Lo tienes todo muy estudiado.- dije haciendo un gesto con la cabeza hacia la funda.
-Ahora date la vuelta.- Cosa que hice.
Pasó la mano bajo mis piernas buscado el miembro y sacándolo hacía fuera, después note que lo besaba avanzando hasta el ano que masajeó con sus dedos.
Sentí el peso de su cuerpo según fue introduciéndose lentamente, primero con movimientos más suaves para continuar algo más fuerte.
El jadeo en mi nuca me excitaba aún más y trate de seguir su ritmo.
-No te muevas, déjame hacer a mí.- me dijo inmediatamente mordiéndome suavemente en el cuello.
Permanecí inmóvil como una presa hasta que eyaculamos juntos.
La sensación de a temporalidad de la estancia me relajaba. Por fin me levante y fui hasta las gruesas cortinas que descorrí dejando al descubierto un ventanal que abrí de par en par. La luz de la mañana entró en el dormitorio y la magia desapareció instantáneamente.
En el exterior el parque del Retiro se extendía hacia ambos lados. Me volví y le vi desnudo acostado con el codo en la almohada, y sobre la mano apoyada la cabeza. Sonreía.
-¡Buenos días!, ¿sabes que estás en pelotas en el balcón?-.

¡Hemos quedado para esta noche!

Jueves 3 de Diciembre 2009


La semana transcurre con la rutina de siempre, voy a trabajar al centro comercial, en turno de mañana, después quedó con los amigos a partir de las siete de la tarde, al salir del gimnasio.
Se ha levantado un fuerte viento haciendo volar los papeles del suelo en remolinos junto con algo de polvo y arena. La caravana de coches circula por la calle lentamente.
Voy bajando por Montera hacia el oso y el madroño, lugar de encuentro con mis amigos. Allí junto al pedestal está Miguel, Carlos y Carmen fumando un cigarrillo.
Miguel me saluda con la mano al tiempo que los demás se vuelven para recibirme.
-Hola chicos, donde queréis que vayamos.- digo mientras reparto algunos besos.
-Yo voto por ir a al VIP a comer algo y luego ya veremos.- Comenta Carmen mientras nos miramos buscando la aprobación del resto.
-Por mi vale.- digo.
Todos de acuerdo nos ponemos en marcha.
-¿A cual vamos?- pregunta Carlos parándose.
-¿Vamos al de la calle Alcalá que es más grande y hay menos gente?-.
Nadie dice nada, continuamos caminando.
Durante la merienda cena salen algunos temas a colación. Carmen tiene problemas con el novio, al parecer quiere que se vayan a vivir juntos a Móstoles, pero ella quiere seguir viviendo en el centro de Madrid.
Carlos me pregunta por el paseito del domingo. Les pongo al día con todo tipo de detalles hasta que Miguel me hace la jodida pregunta.
-¿Cuando regresa tu novio de Afganistán?-
Creo que lo hace para fastidiarme, ya que mi novio desconoce como complemento la nomina.

Oscar está destinado de momento en lo que ellos llaman misión de paz. Aún no hay nada serio entre nosotros, solo nos conocemos desde hace unos meses y de vez en cuando recibo una llamada suya. No hay más.
Me preguntan cuando me dan el piso. Pero debido a la crisis el tema se está retrasando algunos meses. Ahora estoy viviendo en un abuhardillado cerca de Callao y no tengo prisa por moverme hasta San Chinarro. Por otra parte así tengo más tiempo para ahorrar hasta la entrega de llaves.
Carmen sigue con lo de su chico. Pero todos cerramos el tema diciéndole que si no quiere irse a vivir con él al fin del mundo es que algo falla.
Ella se defiende “No es eso es que me gusta el centro”
Pagamos a escote y nos vamos a “La sastrería” a tomar una copa.
Nada nuevo bajo el sol en este caso la luna y todos a casa.

Domingo 29 de Noviembre 2009

El día ha sido tranquilo y como todos los domingos me he dedicado a descansar.
Por la tarde Carlos y yo hemos salido a dar una vuelta por chueca. Entramos en una librería y mientras el alquila una peli en la planta baja, yo hojeo libros, aunque en realidad estoy más pendiente de las personas que hay a mi alrededor, deformación profesional que se le va hacer.
Al salir nos hemos parado en la misma puerta del establecimiento y Carlos ha sacado de la bolsa de plástico los DVD para enseñármelos mientras me hace comentarios sobre las carátulas.
Justo delante de nosotros a parado un BMW plateado no recuerdo el modelo pero era grande, o por lo menos a mi me lo pareció, sencillamente nunca he sido un aficionado a los coches. Un tipo trajeado ha bajado la ventanilla, el aire caliente mezclado con el perfume masculino que sale del interior del vehiculo me hace aspirar profundamente.
El hombre de unos cincuenta tacos nos pregunta que si queremos dar una vuelta. Así, sin más. Carlos niega con la cabeza sin ni siquiera apartar la vista de los DVD.
- ¿Te importa que vaya yo? – digo dirigiéndome a mi amigo.
- Has lo que quieras.- me contesta mirando de reojo al hombre.
Bordeo el vehiculo por la parte delantera y antes de montar le digo:
- Vale, luego nos vemos.-
Cierro la puerta y continuamos la marcha.
Como siempre primero nos medimos un poco.
-¿Dónde quieres que vayamos?- le pregunto tanteando para ver si tiene sitio o debo ofrecer mi apartamento, cosa que no me gusta especialmente, nunca se sabe que pasa por la cabeza de un cliente.
-¿Tienes prisa? – me responde con otra pregunta, mientras mueve la mano del cambio a mi pierna, mirándome con una enorme sonrisa. Parece algo nervioso.
- Pues la verdad, no… Tu mismo. – respondo cogiendo su mano y llevándola a mi entrepierna. (A eso le llamo cambio de palanca).
Callejeamos un poco y salimos a Gran Vía dirección Plaza de España hasta la M30 después tomamos la carretera de Burgos.
Definitivamente el toma la iniciativa.
-¿Cómo te llamas? – curiosamente lo primero que preguntan siempre es la tarifa, por lo que deduje que al tío no le preocupaba la pasta.
-Ángel – la verdad es que siempre les digo mi nombre verdadero aunque no se lo crean.
-¿Y tú? –
-Mejor nada de nombres, ¿te parece? –
-Por mí de acuerdo, pero te lo puedes inventar si quieres. ¿Qué tal… Francisco?, o Paco, es por llamarte de alguna manera. - él no dice nada y yo estoy más interesado en el color beige de la tapicería del coche y los acabados que en el bautismo.
El resto del viaje apenas hablamos, me limito a observarle. Vestía un traje marrón claro y corbata naranja a juego con la camisa de un tono algo más claro. El pelo moreno, corto, parecía recién cortado quizás de un par de días, manos pulcramente cuidadas en las que no había un solo anillo, (seguro que está casado), color de piel blanco, típico de los que pasan mucho tiempo en la oficina. Rostro alargado pero agradable, barba muy cerrada . Labios finos y ojos castaños. Con la chaqueta no podía ver si tenía barriga, pero que más da.
En definitiva un tipo atractivo pero peludo, a juzgar por el bello de las muñecas. Solo espero que sea aseado.



Al contrario de lo que pensaba no fuimos a parar a un hostal. Llegamos a un edificio de apartamentos por San Sebastián de los Reyes al que accedimos directamente por el garaje y desde allí al ascensor que tras introducir una llave, nos dejó dentro del propio apartamento.
Un único colchón cubierto con una sabana blanca nos esperaba en su interior junto a una silla plegable de playa.
Me acerque a un enorme ventanal sin cortinas desde donde solo puedo ver un centro comercial iluminado ya con los adornos de navidad. Está anocheciendo.
La verdad es que hacía bastante calor en el cuarto.
Se quitó la chaqueta dejándola sobre el respaldo de la silla, después me ayudo a desabrocharme el chaquetón continuando con la camisa. Ahora si que parecía excitado, el pantalón parecía a punto de estallar en la entrepierna.
El seguía vestido mientras me besaba.
-Desnúdame – me pidió quedándose de pie frente a mí inmóvil.
Afloje el nudo de la corbata y desabroche la camisa, efectivamente, tenía el torso cubierto de pelo que se había recortado con alguna maquina. Me sujetó las manos y las colocó sobre su pecho para que lo acariciara. Ahora coloca sus manos sobre mis hombros y me obliga a arrodillarme. Suelto el cinturón y los pantalones caen hasta los tobillos.
Unas de las cosas que más me molestan es que me sujeten la cabeza con ambas manos, cosa que estaba haciendo este, cuando hago una felación. Me siento forzado, como si no supiera lo que tengo que hacer. Pero es lo que hay y parece que le pone.
Continuo hasta que me lleva al colchón y una vez allí se me abraza besándome, yo le dejo hacer.



Hasta ahora es un tipo bastante normal, nada de cosas raras, pero aún es pronto.
Después de un rato acariciándonos me pide que le penetre. Busco mi bandolera y saco de uno de los bolsillos unos preservativos.

Practico unos preliminares para dilatarle el esfínter y que la cosa sea más placentera.
Situado a cuatro patas le paso las manos por la espalda y comienzo la penetración. La cosa va bastante bien y él empieza a moverse lentamente, yo voy adaptándome al ritmo que el me marca.
Cuando llegamos al clímax el mismo se sujeta el pene y se masturba hasta eyacular. Yo lo hago dentro de él.
Sudorosos nos dejamos caer. Espero unos minutos a la espera de que decida si quiere continuar o me da largas para que me vaya.
Transcurridos unos minutos vuelve a la carga.
Creo que es su fin de semana particular y lo quiere aprovechar al máximo.
Disimuladamente miro el reloj, ya son las nueve y media, llevamos casi dos horas dale que te pego y no parece cansarse.
Pasada media hora más se levanta y se mete en el baño, desde el colchón escucho la ducha. Parece que ya ha tenido suficiente.
Ahora tengo muchas ganas de mear, así que me levanto y entro en el baño, espero que no le importe. Cuando termino se abre la mampara de la ducha y entre una nube de vapor sale un brazo invitándome a entrar.
Allá vamos otra vez.


Tranquilamente buscamos la ropa desperdigada por la habitación, veo que se está poniendo mis calzoncillos.
-No te importa, ¿verdad? – me dice mientras busca otra prenda.
Vaya por dios, un fetichista
-No, no… quédatelos.- haber que voy a decirle.
-Tú te puedes poner los míos si quieres.- responde señalando a algún lugar de la habitación.
La verdad es que salgo ganando en el cambio, los míos los compro en H & M y los suyos son Kelvin Clain. Los recojo, parecen recién estrenados, pero que narices le acabo de comer la polla, que más me da.
-Debajo del colchón hay una libreta.- me dice mientras se abotona la camisa.
-Apúntame tu teléfono, nombre y la fecha.-
En el lado derecho del colchón asoma una pequeña libreta con un bolígrafo sujeto en la espiral. Las dos primeras hojas están llenas de números junto a nombres, la mayoría tachados. En la siguiente pagina en blanco pongo los datos tal como me lo ha pedido, no sin antes ver la ultima fecha que aparece garabateada “8 de noviembre” de un tal Juan.
-No te ofendas, pero si nos vemos por ahí no me saludes si yo no lo hago antes.- me dijo sin mirarme mientras se coloca bien la chaqueta y se ajusta la corbata.
-Entendido, no hay problema.-
Creo que está buscando la cartera, mira el contenido y saca unos billetes doblados que acerca hacia mi entre los dedos índice y corazón.
-¿Habrá bastante con eso? –
Lo cuento hay ciento cincuenta euros.
-Si, está bien.- Nunca hay que decir que está muy bien. Solo bien, es suficiente, vale. Así la próxima vez si es que hay una próxima se estire más.
Salimos tal y como entramos. En el ascensor me da un beso de despedida. Casi no hablamos en todo el recorrido hasta una parada de taxis. Donde me entrega veinte euros más. Despidiéndose con un gesto de cabeza.
Sacó el móvil y lo conecto. Dos llamadas perdidas y las dos de Carlos.
Llega un taxi y compruebo la matricula, ya os contaré por que.
Hoy ha sido un buen día.