CONSEJO:

Al ser un diario será más comprensible si se lee desde la primera entrada. Domingo 29 de noviembre 2009
Gracias por vuestra atención

jueves, 21 de enero de 2010

Semana del 11 al 17 enero 2010


El pasado día once se presentó Paco en el trabajo. Estaba colocando una de las cabeceras cuando alguien se paró junto a mí.
-Un segundo y enseguida le atiendo.- dije automáticamente para evitar que el cliente suelte la pregunta sin que le preste atención.
Y allí estaba de pie junto a mí.
Sentimientos encontrados alegría por verle de nuevo y desasosiego al recordar todo de nuevo.

Aunque trato de convencerme una y otra vez de que no tengo nada que reprocharle la rabia me golpea en oleadas. Sin embargo en cuanto le miro a los ojos me desarmo e inexplicablemente comienzo a disculparme antes de que abra la boca.
-Lo siento mucho, no se por que me comporte así, no tengo derecho a pedirte nada. De verdad no se que me paso yo… solo… no me esperaba nada de eso, pensé… bueno no se que pensé solo reaccioné de una forma ilógica. Lo siento mucho de verdad, ni siquiera me he atrevido a llamarte. No puedo exigirte nada, yo...-
Por fin le miro a la cara sorprendido al verle sonreír.
-Tranquilo, tranquilo. Solo he venido para verte y a nada más. Necesitaba verte, solo eso. Si quieres charlamos más tranquilamente cuando vuelva. Esta tarde tengo que volar de nuevo pero quería verte antes de irme solo eso. Y decirte que lo siento, no sabía que te afectaría tanto.-


Con la mano limpio una lagrima traicionera que se ha colado sin querer y suelto un suspiro junto con toda la tensión acumulada.
-Ahora mismo me apetece echarte un polvo, y no sabes como- declara abiertamente colocando la mano en mi cuello.
Por el pasillo aparece Mª Jose seguida de Jorge. Me deshago de su mano y digo:
-No, ese artículo se ha agotado pero tenemos algo similar en el otro pasillo. Sígame por favor.-
Ella me saluda con la mano y el me ignora, pasan a mi lado, perdiéndose por otro pasillo.
-Sígueme.- le susurro a Paco.
Callejeamos entre los estantes hasta llegar a los aseos. Le arrastro al baño de minusválidos que es más amplio.
No tengo que decir nada por que ya me esta desabrochando el pantalón del uniforme. Con mis manos metidas en sus calzoncillos sujeto su miembro erecto. Nos besamos. Todo es un poco caótico, cada uno va a lo suyo.
Terminamos en la siguiente posición, yo sujetándome a los agarres especiales del inodoro ligeramente inclinado y él detrás dilatándome el ano con los dedos.
Ahora viene el dilema, ninguno de los dos llevamos preservativo. ¿Que hacer?
Los resultados de la última prueba del VIH que me hice son de primeros de diciembre.
Negativo, nunca la negación fue más positiva.
Pero que pasa con… a la mierda.
-Que hacemos, no tenemos condones.- le alerto por si no ha caído en la cuenta.
-Si, yo también estoy dudando.-
-Hagamos una cosa, ponla entre mis muslos eso es mejor que nada, te compensaré cuando regreses, ¿Vale?- espero unos segundos, hace lo que le he dicho, las aprieto a continuación dejándole hacer. Eyacula, noto el líquido caliente deslizándose por mis piernas. Ahora voy yo. Me incorporo apoyando mi espalda en su pecho él me sujeta del cuello e introduce la lengua en mi boca besándome. Dejó salir el semen contra los azulejos como un surtidor.
En unos minutos ya estamos de nuevo por los pasillos. Cada uno por su lado. Sin volvernos.
Ya nos habíamos despedido en los aseos.

miércoles, 20 de enero de 2010

Semana del 11 al 17 enero 2010


El pasado día once se presentó Paco en el trabajo. Estaba colocando una de las cabeceras cuando alguien se paró junto a mí.
-Un segundo y enseguida le atiendo.- dije automáticamente para evitar que el cliente suelte la pregunta sin que le preste atención.
Y allí estaba de pie junto a mí.
Sentimientos encontrados alegría por verle de nuevo y desasosiego al recordar todo de nuevo.
Aunque trato de convencerme una y otra vez de que no tengo nada que reprocharle la rabia me golpea en oleadas. Sin embargo en cuanto le miro a los ojos me desarmo e inexplicablemente comienzo a disculparme antes de que abra la boca.
-Lo siento mucho, no se por que me comporte así, no tengo derecho a pedirte nada. De verdad no se que me paso yo… solo… no me esperaba nada de eso, pensé… bueno no se que pensé solo reaccioné de una forma ilógica. Lo siento mucho de verdad, ni siquiera me he atrevido a llamarte. No puedo exigirte nada, yo...-
Por fin le miro a la cara sorprendido al verle sonreír.
-Tranquilo, tranquilo. Solo he venido para verte y a nada más. Necesitaba verte, solo eso. Si quieres charlamos más tranquilamente cuando vuelva. Esta tarde tengo que volar de nuevo pero quería verte antes de irme solo eso. Y decirte que lo siento, no sabía que te afectaría tanto.-
Con la mano limpio una lagrima traicionera que se ha colado sin querer y suelto un suspiro junto con toda la tensión acumulada.
-Ahora mismo me apetece echarte un polvo, y no sabes como- declara abiertamente colocando la mano en mi cuello.

Por el pasillo aparece Mª Jose seguida de Jorge. Me deshago de su mano y digo:
-No, ese artículo se ha agotado pero tenemos algo similar en el otro pasillo. Sígame por favor.-
Ella me saluda con la mano y el me ignora, pasan a mi lado, perdiéndose por otro pasillo.
-Sígueme.- le susurro a Paco.
Callejeamos entre los estantes hasta llegar a los aseos. Le arrastro al baño de minusválidos que es más amplio.
No tengo que decir nada por que ya me esta desabrochando el pantalón del uniforme. Con mis manos metidas en sus calzoncillos sujeto su miembro erecto. Nos besamos. Todo es un poco caótico, cada uno va a lo suyo.
Terminamos en la siguiente posición, yo sujetándome a los agarres especiales del inodoro ligeramente inclinado y él detrás dilatándome el ano con los dedos.
Ahora viene el dilema, ninguno de los dos llevamos preservativo. ¿Que hacer?
Los resultados de la última prueba del VIH que me hice son de primeros de diciembre.
Negativo, nunca la negación fue más positiva.
Pero que pasa con… a la mierda.
-Que hacemos, no tenemos condones.- le alerto por si no ha caído en la cuenta.
-Si, yo también estoy dudando.-
-Hagamos una cosa, ponla entre mis muslos eso es mejor que nada, te compensaré cuando regreses, ¿Vale?- espero unos segundos, hace lo que le he dicho, las aprieto a continuación dejándole hacer. Eyacula, noto el líquido caliente deslizándose por mis piernas. Ahora voy yo. Me incorporo apoyando mi espalda en su pecho él me sujeta del cuello e introduce la lengua en mi boca besándome. Dejó salir el semen contra los azulejos como un surtidor.
En unos minutos ya estamos de nuevo por los pasillos. Cada uno por su lado. Sin volvernos.
Ya nos habíamos despedido en los aseos.

martes, 19 de enero de 2010

Continuación semana del 4 al 10 enero




Continuación de la semana del 4 al 10 de enero

Llegue a casa y subí las escaleras ya que el abuhardillado no dispone de ascensor y para colmo de males allí estaba Oscar recostado sobre el petate esperándome tras su vuelta de Afganistán.
-¡Sorpresa!- exclamó levantándose rápidamente saliendo a mi encuentro.
No pude decir ni media palabra.
-¿Dónde estabas?, no he parado de llamarte al móvil y no contestabas.-dijo abrazándome-.
-Pero si estas empapado, ¿Qué te ha pasado?-
-Nada, solo que me ha pillado el chaparrón en el camino.- verdad a medias.
-Vamos dentro déjame que te seque un poco.-
Terminamos de subir el último tramo de escalera y pasamos dentro, donde soltó el petate, después nos besamos.


Lentamente nos fuimos desvistiendo, la ropa mojada fue dando pasó a las caricias y el uniforme dejó al descubierto el cuerpo de un soldado. Me saca unos cuarenta centímetros de altura y mi cara queda pegada a su pecho donde aspiro su aroma, que ha cambiado y ahora es más intenso. Junto a mi ombligo presiona su miembro palpitante. Damos unos pasos y avanzamos hasta la cama.
No me siento cómodo con está situación, estoy haciendo lo mismo que no quiero que haga Paco.
Me dejó llevar.
Tendido boca arriba voy besando su cuerpo bajando hasta la cintura e introduciendo su pene palpitante en mi boca mientras le paso las manos por el pecho apartando las chapas metálicas que le cuelgan del cuello.
Sabe de mis gustos y tiene buen cuidado de no sujetarme la cabeza.
En un momento dado me sujeta indicándome que pare, está apunto de eyacular. Ahora toma él la iniciativa invirtiendo la posición. Está muy excitado siento su respiración sobre mi vientre luego hunde su cara entre mis piernas restregándose como si intentara marcarme con su olor.

Me pongo tenso cuando se introduce un testículo en la boca liberándolo suavemente.
Espero excitado a que comience con la felación. Adivinando mi deseo me hace esperar buscando el ano con la lengua. Cuando por fin empieza le sujeto la cabeza con ambas manos, unas de mis muchas contradicciones, siguiendo su ritmo sin forzarle.
Levanta mis piernas colocándoselas sobre los hombros intentando penetrarme. Le detengo con suavidad y le señalo la mesilla para que se ponga un preservativo, cosa que hace. En un momento ya está listo de nuevo y sin mucha dificultad entra en mi empujado lentamente cogiendo ritmo progresivamente. Mientras tanto me voy masturbando siguiendo la expresión de su rostro.
Ya no aguanta más saca su miembro quitandose el condón lanzando su esperma sobre mi, parte de el me sobre pasa yendo a parar vete a saber donde. Se tumba sobre mi con ganas de repetir de nuevo.

¡Vivan los cascos azules!



Permanecemos abrazados en la cama, pero mi mente está entre Paco y el presente. Me obligo a pensar que no tengo que elegir ahora mismo y dar un poco de tiempo para resolver mí situación.
-¿Cuando te has quitado la barba?- le pregunto acariciándole el pecho.
-Una semana antes de regresar, pero si quieres me la dejo de nuevo. A mí me da lo mismo, incluso es más cómodo por que no tengo que afeitarme a diario.-
-No, esta bien, siempre y cuando no me pinches.- digo pasándole la mano por la mejilla.
-Cuéntame como te van las cosas, ¿te han entregado ya el piso?-
-No, pero no creo que tarden mucho más.-
Poco a poco le voy poniendo al día de los temas de trabajo y amistades, omitiendo las cosas que no me interesan como la agresión o mi relación con el piloto. Seguimos charlando hasta la tres o cuatro de la mañana. Él me cuenta sus batallitas en Afganistán y de sus vivencias con la población. Del peligro que entraña salir a patrullar la zona y las penurias de la gente.
Estará seis meses antes de volver de nuevo a su destino.
En ocasiones me olvido de lo sucedido, me despierto en la noche pero el agobio vuelve a intervalos de tiempo más largos escociéndome cada vez que retomo el tema.
En una escapada al baño enciendo el móvil.

¡Doce llamadas perdidas de Paco!, si no estuviera aquí Oscar ya estaría hablando con él.
La culpa no me deja dormir.

Martes 19 de enero 2010



Reflexiones antes de continuar.

Se que no tengo derecho a enfadarme. En ningún momento hemos hablado de una relación estable ni tampoco le puedo pedir a él una fidelidad que él no me pide a mi.
Por otro lado he llegado a un punto en el que ya no se que tipo de lazos nos unen por que no somos pareja, pareja en el sentido de novios, ni tampoco cliente y chapero ya que hace tiempo que no le acepto dinero. Cuanto más lo pienso más me cabrea por que es como si fuera algo mío y que no quiero compartir con nadie.
Pero me hubiese gustado que me pidiera, no se como decirlo… permiso, o decirme que él también sigue con otros.
Le doy vueltas y más vueltas y cuando llegó al final comienzo de nuevo. Se que son celos y que no tiene lógica mi reacción. Pero no esperaba encontrármelo con otro en la cama.
Creo que tendremos que hablar tranquilamente, si es que no me manda a la mierda después de lo que ha pasado.

lunes, 18 de enero de 2010

Semana del 4 al 10 de enero




Resumen semana del 4 al 10 de enero

Para poder seguir escribiendo en el diario primero tenía que ordenar un poco mi vida, de ahí el retraso en las fechas. Por lo que haré un resumen de lo sucedido hasta ahora. Me siento un poco deprimido, a estas alturas ya no importa donde pasé la noche vieja pero voy a intentar retomarlo más o menos donde lo dejé. ¡A perro flaco todo se le vuelven pulgas!

Después de pasar la noche vieja regresé solo en el avión, me refiero a que Paco tenía programado otro vuelo a Alemania, incorporándome al trabajo el lunes cuatro de enero. Volvimos a quedar el día de reyes, pasamos la noche juntos y por la mañana intercambiamos regalos. El me regalo un reloj estupendo y yo una cartera no tan estupenda. Se que no estoy relatándolo como acostumbro pero no soy capaz de transmitir la alegría que sentía en ese momento. Nos despedimos quedando para el sábado nueve pero por motivos de trabajo anulamos la cita. El problema fue que tras las fiestas teníamos que reestructurar los pasillos, inventariar la mercancía y colocar los nuevos envíos recibidos y ajustar los precios, por lo que tendría que quedarme unas horas fuera de horario. Lo que no sucedió gracias a Mª José que me echo una mano con el genero, bueno eso y que no hubo mucho movimiento. Dedicamos casi toda la jornada a dicha tarea y a la hora habitual salimos, me refiero a mi sección.

La lluvia seguía persistente en Madrid y acompañé a Mª José hasta su coche agradeciéndole la ayuda prestada. Ella se ofreció a acercarme hasta la parada de metro donde me dejó. A penas había un par de personas esperando, el sonido de trenes lejanos reverberaba por la estación y el olor a metal y humedad viciaban el aire. Sentado viendo pasar la oscuridad por la ventanilla del vagón donde me encontraba se me ocurrió darle una sorpresa a Paco y allá que me fui.

El viento soplaba con fuerza en dirección contraria no queriendo que alcanzara mi objetivo. El paraguas inutilizado fue a parar a la primera papelera que encontré dejándome desarmado contra la lluvia que comenzó a apretar en ese momento. El portero me vio llegar desde su pecera y la puerta se abrió con un chasquido. Empapado entré en el portal, un saludo con la mano a portero y esperé el ascensor. Me limpié la cara con la manga mientras veía cambiar los números de las plantas por las que iba pasando. Ansioso metí la llave en la cerradura y entré deseoso de sorprenderle.

Empuje la puerta con cuidado y entre en la habitación, la lámpara de la mesilla cubierta con el pañuelo azul apenas dejaba ver el resto de la estancia, como a mí me gustaba. Me aproximé a la cama donde me pareció ver algo de movimiento. Pensé que ya me había descubierto y que se levantaba para recibirme así que encendí la luz. El mundo se paró en ese momento. Yo con la mano todavía en el interruptor y la boca abierta y el sujetando a su acompañante por la cintura mientras empujaba. La instantánea solo duró unos segundos. Volví a cerrar la puerta y me lancé al ascensor temiendo que tratara de detenerme. Sonidos a mi espalda de alguien que inicia una carrera. Las puertas del ascensor que se cierran conmigo en el interior y parte de la imagen de Paco corriendo desnudo mientras la puerta metálica nos separa. Ya en la calle y acompañado solo por la música del móvil que no paraba de sonar, me refugié de la tromba de agua en una marquesina del autobús, donde tratando de evitar el agua racheada. Me arrime al cristal desde donde George Clooney me miraba sonriente con una taza de café en la mano. Ni un alma en la calle solo yo y la desilusión. Miré el móvil y me atrevía leer un mensaje: -Por favor vuelve.- Respuesta: trabajo solo. Nuevo mensaje: Se marchó. Y ya no quise responder nada más.

viernes, 8 de enero de 2010

Jueves 7 de enero 2010



¡Ya pasaron las fiestas!, ¡y que fiestas! Pensar que hace solo unas horas estaba en Londres. Cuando lo pienso no me lo creo. Es la primera vez que salgo del país, y cuando estábamos paseando por las calles a veces me entraba pánico. Estar tan lejos de casa y el poco inglés que aprendí y no me sirvió de nada. Lo que se habrá reído Paco a costa mía.

El veintinueve me llamó Paco para que estuviera en el aeropuerto preparado, y tan preparado tenía la bolsa lista desde el 26 por la noche, donde me recogió. El llegaba en un vuelo de Roma a Londres con escala en Madrid. Así que quedamos en la Terminal, apareció de repente sonriendo sabía que estaba encantado de verle en uniforme, sinceramente yo estaba embobado mirándole y lo mejor de todo es que fuimos juntos hasta la puerta de embarque. Ya se que es una tontería pero es que me pueden estas cosas.
Durante el vuelo una azafata no paró de traerme refrescos y bolsitas de cacahuetes con miel, ahora se como se sienten los mono de zoo, en un momento del vuelo se acercó y me pidió que la acompañara. Me dijo que esperara y después de llamar, me hizo pasar.
La imagen fue espectacular, era la cabina del avión con sus dos pilotos y todo. Je, je.

Como alucine todo lleno de botoncitos y luces y lo mejor de todo, las vistas desde el parabrisas, el sol por encima de las nubes, una pasada. Paco le dijo a su compañero de vuelo que era un amigo de la familia que iba a pasar unos días en Londres. Lo dijo con una naturalidad que hasta yo me lo creí.
Aterrizamos en el aeropuerto de Heathrow. Y tras esperar un rato reapareció Paco ya sin uniforme. Después cogimos el metro hasta Picadilly y llegamos a un pequeño hotel en el Soho. Nada más llegar echamos un polvazo, aunque yo tenía la mente fuera del apartamento. Y el lo notó por que enseguida nos duchamos y salimos a la calle.
¡Que cantidad de gente! Y luego nos quejamos en Madrid de la inmigración. Tenemos mucho que aprender. Todo adornado de navidad y papa Noel por todas partes. Me encantó aunque no soy religioso, ni siquiera creyente. No se es otra historia. Entended que yo nunca he estado fuera de España. Pasamos por Trafalgar Square donde me dijo que allí iríamos a celebrar el fin de año. Fuimos a cenar y no me gustó mucho la comida. Por la noche, a eso de la una, fuimos a una discoteca que se llamaba y se llama Heaven. ¡Que desmadre!.

A eso de las cinco de la madrugada volvimos al hotel. Y a las diez del día treinta y uno ya estábamos en la calle de compras. No paraba de llover y hacía mucho frío.
Fuimos por muchas tiendas y nos hicimos varios regalos, aunque realmente todo lo pagaba el. Yo lo intenté alguna vez pero no me dejó así que en cuanto tuve oportunidad le compré dos corbatas que me gustaron y que estaban al alcance de mi bolsillo. Sus regalos fueron estupendos y me sentí muy incomodo. Una cazadora de piel y un abrigo largo que me dejé puesto por que la cazadora que me llevé no abrigaba lo suficiente.


Continuare mas tarde ahora tengo que salir un momento.

jueves, 7 de enero de 2010

Sábado 26 de diciembre 2009


La jornada de trabajo fue bastante tranquila. La gente no esta para bricolaje el día después de navidad.
Encontré una ocasión para hablar con Javi sobre los cambios. Su respuesta fue.
-Lo hablaremos más tarde, en el descanso me buscas.- me dijo mientras miraba un montón de albaranes que tenía en las manos, perdiéndose por los pasillos.
A eso de la once le busque por las secciones. Estaba subido a un camión revisando la carga. Al verme llegar me hizo un gesto alargándome uno de los albaranes.
-Revisa que es correcto y nos vamos para mi oficina.- me señalo unos palets de cajas que por lo que pude comprobar eran lámparas de esas de la tulipa de pasta imitación a Tifanys.

Ya en la puerta de la oficina pasamos dentro y cerró. En realidad era una caseta de obra habilitada como oficina situada en la zona de carga y descarga.
-Es por lo del cambio de turno, me imagino.- dijo antes de que yo empezara.
Unos días antes se lo había comentado para que se lo fuera pensando.
-Si, bueno, más que un cambio de turno es un cambio de días.- me senté expectante en una de las sillas raídas que tenía delante de su mesa.
-Pues dime.- dijo soltando los papeles.
-El cambio serían los días veintiocho y veintinueve de diciembre por el día dos y cuatro de enero.- Se lo dije del tirón temiendo que me interrumpiera.
-Vamos a ver, con el sábado día dos no hay problema por que tengo otro cambio y te pueden sustituir pero el día cuatro, es lunes y semana de reyes. Si te lo diera, tendrías que entrar de turno de tarde el resto de la semana.- Tamborileó sobre la mesa como dándome la entrada.
-Me parece bien, no me importa estar de tarde unos días.- dije después de pensarlo un momento.
-Muy bien pues ahora quiero comentarte que el incidente de la cena del otro día ha llegado hasta dirección, no se quien lo ha dicho, aunque me lo imagino. Así que ten cuidado por que Jorge se lleva muy bien con alguno de ellos y tengo entendido que a mediados de enero te cumple el contrato. Por si acaso ten cuidado por que estás en el ojo de mira.- se levantó dando por terminada la conversación.
Me levanté y salimos juntos a la zona de carga.
-Ahora vete a comer el bocata o lo que hayas traído.- se marchó de nuevo en dirección al siguiente camión.
Había ocurrido lo que me temía pero era inevitable, ahora tendría que andar con pies de plomo.
Contento como unas castañuelas me fui a la sala de descanso.